Un indulto para el lobo

Este domingo, 18 de marzo, está convocada en Madrid una gran manifestación en defensa del lobo, un símbolo de la fauna ibérica, nuestro mayor carnívoro, cuyo papel en el ecosistema es fundamental para recuperar el equilibrio perdido. Para defenderlo y para protestar por las descabelladas ‘gestiones’ de su población que se realizan en algunas comunidades autónomas, como en Castilla y León, donde está permitido cazar de forma ‘legal’ 149 lobos al año.

Juantxo López de Uralde (Coportavoz de EQUO) escribe en El Asombrario

Hace unas semanas leí el libro Encuentros con lobos (ed. Tundra), una recopilación de relatos en la que distintos naturalistas narran sus experiencias en la búsqueda de lobos en el campo. Muchas de las historias son interesantes y hasta emotivas; sin embargo, el denominador más común es que, de una u otra manera, el lobo avistado o encontrado acaba muerto por la acción humana; en algunos relatos se constata, y en otros se intuye, que los lobos que los protagonizan son víctimas del hombre. De hecho la preocupación común de todos los naturalistas es evitar dar cualquier pista que pueda facilitar la ubicación de los grupos de los lobos con los que tuvieron encuentros, para no facilitar su liquidación.

Creo que es una buena metáfora de la situación del lobo en España, donde es acosado y perseguido en todo el territorio, esa es su triste realidad. Aunque es verdad que su situación legal es mejor al sur del Duero que al norte, ya que está legalmente protegido, lo cierto es que la Junta de Castilla y León está permitiendo que se cacen 149 lobos cada año, y eso sin contar con los que se están cazando de forma furtiva.

A falta de censos oficiales y fiables, es muy difícil dar el número de lobos que viven ahora mismo en España. Este mismo hecho ya debería ser suficiente para cuestionar la llamada “gestión del lobo” que se está realizando actualmente en diversas Comunidades Autónomas. Lo que es evidente es que no menos de 200 lobos son cazados anualmente en España, una cifra que puede incluso superar el 10% de la población existente. Ninguna especie con una presión tan grande puede considerarse a salvo de la extinción, y la presión humana sobre el lobo sigue siendo demasiado grande.

A pesar de la ausencia de datos, el argumento principal que se utiliza para justificar la muerte de lobos es que su presencia ha aumentado en algunos territorios de los que había desparecido, como es el caso de algunas provincias al sur del Duero como Ávila, Segovia o Madrid. Se olvida, sin embargo, que hace sólo unos años el lobo campaba por las dehesas de Extremadura o Sierra Morena, y hoy ha desaparecido totalmente de esos territorios. La mancha de lobo ibérico que quedaba en el sur peninsular se considera extinta.

La aparición esporádica de individuos en algunas Comunidades limítrofes a las zonas de población lobera tampoco permite albergar demasiadas esperanzas, mientras los casos acaben con el sacrificio del animal como por desgracia viene ocurriendo. Incluso la reciente presión de los sindicatos ganaderos en Aragón para acabar con un lobo que ha aparecido por allí es desorbitada.

El lobo es un símbolo de la fauna ibérica, nuestro mayor carnívoro. Su papel en el ecosistema es fundamental para recuperar el equilibrio perdido, pero no tiene ninguna opción de salir adelante si no goza de mayor protección de la que tiene actualmente.

Desde hace años, organizaciones ecologistas vienen desarrollando un intenso trabajo con ganaderos que quieren convivir con el lobo, y como consecuencia de ese trabajo se están derivando medidas y propuestas concretas que facilitan esa convivencia, y que es necesario poner en marcha cuanto antes. Es imprescindible garantizar la protección legal del lobo en todo el territorio español. Eso es lo que el Congreso reclamó hace un año al Gobierno por mayoría, y sin embargo el Ejecutivo no ha aplicado ninguna medida en ese sentido.

El lobo necesita protección, necesita nuestro indulto y puede conseguirse. Por eso el próximo domingo miles de personas nos juntaremos en la calle para reclamar lobo vivo, lobo protegido; si hemos convivido durante tantos siglos con el lobo, nadie entendería que en el siglo de la revolución tecnológica no seamos capaces de hacerlo. Que no se diga.

Raimon Santacatalina2

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Más de 100.000 firmas contra la caza del lobo

Noticia del 10 de febrero aparecida en EFEVerde

Más de 100.000 personas han firmado la petición a través de internet para que se prohíba el aprovechamiento cinegético del lobo, se supriman las reservas regionales de caza de Castilla y León y se invalide el censo regional de la especie elaborado por el Gobierno autonómico.

La petición, formulada a través de la plataforma change.org, está promovida por Lobisome Naturaleza, una empresa zamorana de turismo de la naturaleza que ha realizado un estudio alternativo de la presencia del lobo en esta comunidad autónoma y que sostiene que el número de ejemplares es menor al que refleja el censo oficial.

La reclamación, está dirigida a la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.

Puedes firmar AQUÍ 

Lobisome Naturaleza, al frente de la cual se encuentra el naturalista Carlos Soria, ha sostenido que el estudio del Gobierno regional sobre la población de cánidos carece de rigor científico y tiene “la pretensión de intensificar la persecución legal” del lobo.

El censo de los años 2012-2013 criticado por esta empresa de turismo de naturaleza de Villardeciervos (Zamora) se basa en datos “filtrados” desde la Administración autonómica y concluye que la población se había incrementado un 20 por ciento respecto al censo de 2001, algo que cuestionan los firmantes de la petición.

 

(…) a petición a la ministra del área ha reclamado la “prohibición inmediata” del aprovechamiento cinegético del lobo en Castilla y León y su “estricta protección legal” en España, al igual que sucede en Portugal, Italia o Francia.

Por último, los firmantes han reclamado que se invaliden los resultados del último censo regional del lobo en Castilla y León y se efectúe un nuevo estudio realiza por expertos “independientes y de avalada competencia científica”. EFE

LAS SOCIEDADES AVANZADAS QUIEREN LOBOS

Interesante articulo de Jorge Lozano en la web La Réplica con imágenes de Josu Orturi

En general, los estudios científicos demuestran un hecho que no debería sorprender mucho en realidad: en todas las sociedades avanzadas del mundo (tanto a este lado como al otro del Atlántico) los lobos han pasado de ser criaturas proscritas, y condenadas al exterminio, a considerarse hermosos animales que hay que conservar y recuperar. Efectivamente, hoy las sociedades avanzadas quieren lobos.

Podeis leer el articulo completo en la siguiente direccion:

http://lareplica.es/las-sociedad-avanzadas-quieren-lobos/

Manifestación por el fin de la matanza de lobos ibérico

Un año después de la histórica manifestación en defensa del lobo ibérico, esta especie emblemática se sigue desangrando, y la necesidad de reclamar su protección desde la calle es más urgente si cabe.

El lobo es el controlador natural de los herbívoros salvajes, y su presencia garantiza la salud de los ecosistemas, y por ello la Unión Europea lo ha declarado especie de interés comunitario. La ganadería española recibe importantes subsidios desde Europa, y tiene la obligación de usar prácticas respetuosas con el medio ambiente, lo que incluye convivir con la fauna salvaje, pero esa convivencia es desvirtuada por una clase política empeñada en perpetuar la dependencia de ese sector.

Al norte del Duero, las autoridades fomentan auténticas campañas de exterminio, mientras el negocio de la muerte del lobo se mantiene para diversión de una élite acaudalada y para eriquecimiento, a menudo ilegal, de los tratantes de la muerte de nuestra fauna. El lobo está protegido en Portugal, pero cada vez que los lobos portugueses entran en España son acribillados a tiros. Incluso en nuestros Parques Nacionales los gestores prestan oídos a intereses privados que piden la muerte de la fauna silvestre. El lobo está protegido al sur del Duero, pero las autoridades favorecen su persecución amparándose en suspuestas excepciones.

Esta continua matanza impide que el lobo alcance un estado de conservación favorable (exigido por la normativa europea) en la mayor parte del territorio que se le arrebató, pero también impide el cambio en el mundo rural hacia un modelo más moderno, donde el turismo de naturaleza se integre a la diversidad económica necesaria para traer prosperidad y empleo a las nuevas generaciones. Ésas que desean una verdadera convivencia con la fauna y no quieren perpetuar prácticas insostenibles y enemigas del medio ambiente.

Los ciudadanos no queremos seguir tolerando esta matanza. Y para que nuestra voz se escuche alta y clara nos vamos a manifestar el domingo 12 de Marzo de 2017 en Madrid. Vamos a demostrar una vez más que el lobo no está solo ante los que quieren masacrarlo, y que somos muchos los que reclamamos el derecho a una naturaleza saludable para nosotros y para nuestros hijos. ¡Participa! Vamos todos juntos a exigir ¡LOBO VIVO, LOBO PROTEGIDO YA!

Galería de imágenes primera Manifestación por la protección total del lobo ibérico – Marzo 2016

Sin libertad y sin naturaleza las personas nos transformamos en autómatas y apenas nos damos cuenta de lo que perdemos, y peor aún, de lo que privamos a las siguientes generaciones. Luis Miguel Domínguez, Presidente de Lobo Marley. Manifestación celebrada el día 13 de Marzo de 2016 en Madrid

LOBO VIVO

 LOBO PROTEGIDO

#LoboVivo13M

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Sobre los ataques de lobo en San Miguel de la Ribera

Por Mauricio Antón. Vicepresidente de Lobo Marley.

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Todos recordamos el cuento del pastorcillo que gritaba “que viene el lobo”, y su sencilla moraleja: si faltamos a la verdad demasiado a menudo, al final nadie nos cree. Pero ahora que el lobo se ha convertido en sinónimo de ayudas económicas, el cuento toma otro cariz, y tergiversar la verdad una y otra vez puede ser perversamente rentable. En el caso de los ataques de este verano en San Miguel de la Ribera (Zamora), parece que el cuento le está saliendo a cuenta a unos en votos, a otros en afiliaciones y a otros en euros, pero los ciudadanos y nuestro patrimonio natural estamos perdiendo de manera escandalosa.

Una explotación ganadera de esta localidad viene denunciando ataques de lobo desde el pasado mes de julio, con una reiteración cuando menos extraña. San Miguel de la Ribera se encuentra al sur del Duero donde el lobo es especie estrictamente protegida, pero las denuncias del ganadero, apoyadas por un sindicato del ramo, bastaron para que la administración de Castilla y León ordenase la muerte de un lobo, una medida excepcional que requeriría el cumplimiento de condiciones muy estrictas, como certificar que los ataques provienen de lobos y no de perros (ya sean éstos asilvestrados o no), y demostrar que la explotación contaba con las medidas preventivas razonables. Igualmente debería demostrarse que el ejemplar que se abate es realmente el causante de los daños, ya que estas medidas están supuestamente encaminadas a eliminar ejemplares “conflictivos”.

No sabemos si se cumplieron tales requisitos, pero a los pocos días de la denuncia se eliminó un lobo (una hembra reproductora, para colmo), con tal celeridad que difícilmente hubo tiempo material para que se cumpliesen. No obstante, al poco tiempo se repitieron los ataques, pero en vez de levantar sospechas en la administración sobre las condiciones de la explotación (o sobre la eficacia de la medida tomada) dichos ataques motivaron que se aprobase la eliminación “excepcional” de otro lobo, que fue abatido en la segunda mitad de agosto, y de paso atrajeron considerable atención mediática. Lo interesante de esta cobertura mediática, que incluyó un reportaje televisivo sobre la explotación ganadera en cuestión, es que ha puesto en evidencia las condiciones de la misma. Los medios de comunicación tienen sobre algunas personas el efecto de desatar su locuacidad, y en este caso el cúmulo de despropósitos reflejados en las declaraciones e imágenes es llamativo.

Un punto aparentemente positivo es la presencia de mastines en la explotación, pero el propietario reconoce que los tiene atados porque “se salen a la gente”, y además ironiza diciendo que “cuando entran los lobos, los perros se hacen los dormidos”. También parecería positivo a priori el hecho de que la explotación está vallada, pero un vistazo a las imágenes de las instalaciones sugiere que las vallas no son ni de lejos adecuadas para impedir el paso de los lobos, lo que queda confirmado cuando el propietario admite que sus perros “salen a la gente”; al fin y al cabo, si las vallas no impiden a los perros salir, malamente impedirán a los lobos entrar. En cuanto a la obvia posibilidad de recluir al ganado en el interior de la nave, el propietario confiesa que no lo hizo porque le parecía “ un desbarajuste”, aunque parece un desbarajuste mucho mayor el desplegar los recursos de la Junta para matar a dos lobos protegidos con el dinero del contribuyente. ¿Y qué hay del seguro preceptivo que cubriría los ataques de lobo? Nunca lo suscribió.

Estos detalles que llaman la atención del espectador casual deberían hacer que la administración ejercitase mayor precaución ante las demandas de la explotación ganadera, y le exigiese el cumplimiento de unas condiciones mínimas. Nosotros deseamos que no cedan a las presiones continuadas de la explotación y del sindicato de turno que piden todavía más controles letales, pero por desgracia, los precedentes son nefastos y en este momento todo parece posible.

La gravedad de estos hechos no se reduce a la pérdida que significa haber matado a dos lobos, incluyendo una hembra reproductora, en una zona donde su conservación es totalmente prioritaria. Lo que resulta más desalentador es comprobar que la administración mantiene una actitud de permisividad frustrante hacia el fraude, y que no sólo se salta la letra y el espíritu de la Directiva Hábitats sino que se gasta a la ligera el dinero de todos en satisfacer las demandas de explotaciones que obviamente no tienen especial intención de cumplir con su parte del pacto para la conservación del patrimonio natural.

Por otro lado, este episodio nos lleva a cuestionar una vez más la eficacia de los controles letales. Consumada la muerte de dos ejemplares, comprobamos claramente que no ha cumplido ninguno de sus supuestos objetivos:

1.- No se ha eliminado el problema de los ataques. De hecho, al matarse primero a la hembra reproductora se ha conseguido una desestructuración máxima de la manada, que, si acaso, aumenta las probabilidades de nuevos ataques, y además demuestra que la presunta condición “selectiva” de estas matanzas es pura ficción.

2.- No se ha moderado la hostilidad social hacia el lobo. En realidad, cuando la administración se muestra tan proclive a matar lobos y presenta esas muertes como la solución a todos los problemas, se está abonando la tendencia a exigir que se maten más y más.

Entre sus declaraciones, el propietario de la explotación de San Miguel de la Ribera exige sin rubor que no haya lobos o se los confine en reservas. Tales demandas son ilegales e inmorales y los actores involucrados en este desaguisado, desde los sindicatos y las explotaciones hasta la administración que les hace guiños permanentes, lo saben perfectamente, pero las usan como un elemento más de presión en el tira y afloja por los recursos del erario público. Esta miseria moral que sólo entiende las cosas en términos de dinero está radicalmente en contra del pundonor y la ética del oficio ancestral de la ganadería. Nada más lejos de nuestra intención que “criminalizar” a un sector al que siempre hemos respetado, y por eso pensamos que corresponde a la mayoría de ganaderos honestos el señalar a la minoría negligente y así limpiar el buen nombre de la profesión. De lo contrario se corre el riesgo de que la sociedad termine por no distinguir al pastorcillo que gritaba “que viene el lobo” de los que al menos esperan a ver antes de gritar.


Enlaces relacionados. Esto es sólo un muestra de la impresionante cobertura mediática que se ha dado a este caso.

11/07/2016: Un ganadero de San Miguel de la Ribera pierde 35 ovejas por el lobo

12/07/2016: La Junta plantea una batida contra el lobo en San Miguel de la Ribera

14/07/16: La Junta abate un lobo en San Miguel de la Ribera

02/08/16: Dos ataques consecutivos del lobo en una ganadería de San Miguel de la Ribera

03/08/16: Una ganadería de San Miguel de la Ribera sufre seis ataques de lobo en un mes

04/08/16: Una ganadería sufre 7 ataques de lobo con más de 150 ovejas muertas este verano

18/08/16: Medio Ambiente autoriza la eliminación de otro lobo al sur del Duero

23/08/16: Abatido un lobo tras 11 ataques a una explotación de Zamora

27/08/16: Nuevo ataque de lobos en San Miguel de la Ribera (vídeo)

28/08/16: El lobo vuelve a atacar a la misma ganadería de San Miguel de la Ribera

29/08/2016: Acorralado por el lobo (vídeo)

01/09/16: Medio Ambiente ensaya un nuevo vallado en la granja de San Miguel atacada por lobos

SOBRE LOS LOBOS ANDALUCES

 

En fechas recientes la Consejería de Medio Ambiente de Andalucía ha anunciado su intención de declarar al lobo ibérico especie en peligro de extinción en esa comunidad. Esta declaración implica, finalmente, una aceptación del estado real de las cosas, que es la primera condición para enfrentar el problema, y aunque sólo sea por esa razón los defensores del lobo debemos congratularnos. De hecho, la pregunta no es tanto si el lobo andaluz se encuentra en peligro de extinción, que resulta obvio, sino si tendrán razón los que dicen que ya está, en términos prácticos, extinguido, puesto que los indicios de su presencia son indirectos y cuestionados por al menos algunos expertos. Así pues, esta declaración es necesaria y más que justificada.

 

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La evolución negativa de las poblaciones del lobo en Andalucía es la crónica del fracaso de los esfuerzos por cumplir la normativa europea, según la cual el lobo es una especie estrictamente protegida al sur del Duero. De cara al cumplimiento de la Directiva Hábitats, la obligación de la administración es garantizar que las especies protegidas mejoren su situación hasta alcanzar un estado de conservación favorable, y con ese fin el gobierno central y la Junta firmaron hace más de una década una Estrategia Nacional cuyo objetivo era el establecimiento de 15 manadas y 150 ejemplares en la región. Huelga decir que ese objetivo no se ha conseguido ni de lejos, e incluso las estimaciones optimistas de la Junta hablan de un único grupo reproductor.

Ante esta situación, la prioridad ha de ser tomar medidas de emergencia que frenen y reviertan la caída de las poblaciones de lobos andaluces, una labor que se verá claramente favorecida por la declaración de especie en peligro de extinción. Además de propiciar que se puedan tomar las medidas oportunas, está declaración ayudará a la necesaria concienciación social sobre el peligro extremo que corren los lobos andaluces, y sobre los valores positivos que aportará su recuperación.

Ahora bien, siempre que se aumenta la visibilidad social de algún elemento de nuestro patrimonio natural, surge el oportunismo de quienes quieren aprovechar esa visibilidad para favorecer intereses particulares. Tal ha sido el caso de determinados sindicatos agroganaderos, que no han tardado en iniciar una campaña para sembrar el pánico y el alarmismo entre sus afiliados y tratar de contagiarlos al resto de la ciudadanía. Por suerte la sociedad en su conjunto ya ha evolucionado más allá del nivel dialéctico del cuento de Caperucita Roja, pero aún así conviene aprovechar toda ocasión para recordar la realidad del lobo, que no es un peligro para el ser humano, sino un elemento fundamental de la naturaleza ibérica, que contribuirá a restablecer los equilibrios naturales y la productividad de los ecosistemas, y aportará prosperidad a las zonas rurales permitiendo actividades económicas relacionadas con el turismo de naturaleza. Y sobre todo, una especie con la cual es posible y necesario convivir.